Neuronas
trasnplantadas en zonas del cerebro dañadas como consecuencia
de un ictus han mostrado signos de crecimiento e integración.
Los autores explican que a los 6 meses del trasplante de las neuronas,
la actividad celular cerebral aumento un 10% en algunos pacientes,
que además mejoraron sus puntuaciones en pruebas de función
mental y física.
Señalan que los cambios observados en el metabolismo de la
glucosa en las áreas dañadas del cerebro sugieren
que las neuronas trasplantadas se han integrado correctamente. Si
bien el estudio no proporciona evidencia directa de que el trasplante
pueda conducir a la formación de nuevas sinapsis, los datos
indirectos permiten aventurar que ha sido así.
Fueron 12 los pacientes sometidos al trasplante de neuronas. Una
semana antes y 6 meses después de la intervención
fueron sometidos a tomografía de emisión de positrones
de la fluorodeoxiglucosa para medir la actividad metabólica
en el cerebro. Esta prueba se repitió 12 meses después
del trasplante.
En la intervención, los médicos inyectaron directamente
las neuronas en las zonas del cerebro dañadas por el ictus.
Fueron creadas a partir de células tomadas de un teratocarcinoma,
un raro tipo de tumor formado por células madre.
La actividad metabólica en las regiones cerebrales dañadas
aumentó un 10% en 7 de 11 pacientes. Al cabo de un año,
había disminuido en 4 pacientes, pero se mantenía
aumentada en los otros 3. El aumento de actividad también
se observó en las áreas que rodeaban la zona dañada.
Tal aumento se correlacionó con las puntuaciones obtenidas
en las pruebas de evaluación del estado físico y mental,
señalan los autores.
Añaden que el siguiente paso será realizar un ensayo
clínico en el que se compare pacientes trasplantados con
no trasplantados.